¡No has de opacar vuestro brillo por capricho!
Dejad que el cielo luzca su astrológico vestido
Que deslumbre con manifestante pantomima,
profunda locura, eufórica brisa.
¡No has de opacar tu solemne canto vivo!
Que las penas fluyan solo en vuestro camino.
“Lo que nos pertenece y lo del resto”
Mas aquel dilema sea mío, no es nuestro amigo.
Yo brindo por aquellos que guardaron sus tormentos
a cambio de una ajena sonrisa sus lamentos.
Brindo por el viejo que pide limosnas
Cantando con intensa alegría y postrado en el cemento:
- La lluvia ajena sólo entorpece nuestro rio
bien mis pecados de la mano conmigo
irán desde el cielo hasta el trapecio
irán del sepulcro hasta el olvido -
Ignacio Borowitkza.
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