Accidente, Occidente, etcétera...
He soñado con funerales de gente desconocida, manifestaciones iconoclastas, hipocresía, idolatrías exageradas, delectaciones voyeuristas. He soñado con un cielo cayendo a plomo contra mí y con sabios que aseguran la verdad. ¿La verdad? ¡Y yo cada día al despertar no recuerdo nada! Mi última carta: Desprenderme de lo occidental a una vida oníricabsoluta. De momento continúo envenenándome, soy el hombre de Vitruvio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario