miércoles, 8 de septiembre de 2010

Un recuerdo de verano.

La noche no era más azul que lo habitual y las estrellas no brillaban mas que ayer, pero curiosamente esa noche todo parecía especial y el alcohol no estaba presente en mí para hacerme creer eso. Naufragué en un túnel que habitualmente suelo tomar, pero esta vez camine solo, era yo vivo y despierto rodeado de un exquisito olor a tabaco barato y cantos de amistad. Las voces reían eufóricas, las damas lanzaban miradas seductoras, ya se sentía el olor del cannabis y dentro de la habitación yo nada hacía más que meditar mientras aparentaba ser parte de la fiesta.
Junto a los amigos no importa quién se divierta mas, lo teórico es compartir y eso era lo que yo hacía esa noche. La luna brindaba la luz necesaria para poder mirar el camino. La música comienza a nacer, parte mi guitarra llena de magia e ideas por entregar y sigue el melancólico vaivén de una armónica ebria. Cuando la estructura ya en concreto, este lista y solamente se repita hasta que los pulmones aguanten, comienza la improvisación de historias y palabras. El sentimiento comienza a surgir, cuentos de amor, valentía y sueños, de promesas y sobretodo de amistad. Mi cuerpo aun resiste la interminable fusión de ideas, pero comienza mi mente a quebrarse con la transparencia de confianza que se teje en el momento. Una guitarra cae bajo la lluvia y esta confunde entre otros un llanto silencioso.


Ignacio Borowitzka.

Para Venus II

La mezcla perfecta.

Produjo en momentos tu cuerpo los más fieles sentimientos de razón,
cubrieron las raíces de tu cielo en mí la dicha y la agonía,
neutralizaron tus besos el peligro de las palabras,
de la dañina coherencia.

Por meses fui de tu cuerpo un ilustrado, erudito de tus miradas,
el sabio de tus amenidades, el ladrón de tu flor.
Fui de tu tacto un esclavo, un naufragio en tu cuerpo,
la calma y la exaltación, de tu fondo hasta la superficie.

Embriagamos la carne con placer incontenible,
bebimos de la vertiente férvida del pecado,
mordimos la fruta prohibida, osamos a cerrar los ojos frente al fuego,
azotamos el tiempo contra la pared de la irreverencia,
esparcimos la tinta sobre un lienzo de piel y escribiendo en esta,
la formula de una receta perfecta, nos miramos en un beso.

Y así nuestra figura se convirtió
en el universo de nuestros deseos,
en la infinita marea de la posesión,
en una realidad subjetiva, en un color imposible,
que se extiende desde las más altas cumbres del goce,
hasta el agitado suplicio de la compañía.

Ignacio Borowitzka.

Soledad Acompañada II

Al no poder estirar mi mano hacia el cielo
para sentirme dios tapando el sol (como acostumbro hacerlo)
me creí insignificante, pero no menor.
Grite para que alguien me escuchara
pero a pesar de ser un día soleado de verano
no había alma alguna en ese lugar,
todos disfrutaban su lujosa compañía.
Devolví mi vista el cielo, y con un guiño al sol
nuevamente me sentí dios.

Ignacio Borowitzka.

martes, 7 de septiembre de 2010

Invicto II

Ella: ¡Mátame!
El: No lo hare, no soy dios.
Ella: Yo puedo hacerlo
El: Inténtalo
¡BANG!
El:
¿Ves? Aun no me he ido.
Ella: ¡Mierda!

Ignacio Borowitzka.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Para Venus I

Que sereno es verte o intentar oírte, es que en tanto aroma violeta que navega por los pasillos, disminuyendo en fotogramas a la gente, ¿como podría yo?, tan solo un niño, silenciarte con un beso en la mejilla o con un guiño. Y tu caminando con bella caligrafía, dejando poesía, ¡que delicia es ver tu andar e inundarme en alegría! Resultas ser para el rumbo de mis deseos la huella mas preciada, Te conviertes ligeramente, bajo mis pies, en mermelada. Me enredo, me despisto y pierdo el equilibrio o bien haces de mi cubierta, marea terrible, marea sin destino.

Ignacio Borowitzka ~ Venus*

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Pensamiento de baño.

¿Es inconsecuente escribir de algo que en la práctica propia se contradice?
En teoría si.
Me justifico; No me culpen por ser humano.

Ignacio Borowitzka.

Que divertidos son los pensamientos que vienen a la mente cuando meas. ¡Mientras mas orinas, más divertidos son!