Que sereno es verte o intentar oírte, es que en tanto aroma violeta que navega por los pasillos, disminuyendo en fotogramas a la gente, ¿como podría yo?, tan solo un niño, silenciarte con un beso en la mejilla o con un guiño. Y tu caminando con bella caligrafía, dejando poesía, ¡que delicia es ver tu andar e inundarme en alegría! Resultas ser para el rumbo de mis deseos la huella mas preciada, Te conviertes ligeramente, bajo mis pies, en mermelada. Me enredo, me despisto y pierdo el equilibrio o bien haces de mi cubierta, marea terrible, marea sin destino.
Ignacio Borowitzka ~ Venus*
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